lunes, 12 de septiembre de 2011

Salud Sexual del Varón/1: Disfunción Eréctil (I de VI)

Simbolo del varón con disfunción eréctil

"¿Qué me ocurre?... ¿soy un bicho raro?"

Foto de varón con disfunción eréctil

¿QUÉ ENTENDEMOS POR DISFUNCIÓN ERÉCTIL?

El término de disfunción eréctil (DE) siempre ha ido enmascarado detrás del concepto de impotencia sexual, que además de ser un concepto en sí peyorativo, es también amplio, incluyendo más problemas sexuales que la propia disfunción.
Catalogar la DE como una alteración cuantitativa o cualitativa de la erección, por otro lado, es definirla de manera pobre e incompleta, e igualmente una definición más completa como la “incapacidad persistente para obtener y mantener una erección del pene suficientemente firme y duradera como para permitir una relación sexual satisfactoria” adolece de adecuación total, puesto que la “satisfacción” es un término subjetivo.

Por lo tanto, la definición mundialmente aceptada y más apropiada para la DE es aquella que la dibuja como la incapacidad para lograr una erección suficiente como para intentar, conseguir y mantener una penetración.

Imagen de Bob Esponja

¿EN QUÉ CONSISTE LA ERECCIÓN?

Una acertada definición coloquial es aquella que hace referencia al órgano sexual masculino como un gran vaso sanguíneo, donde la erección es un fenómeno fisiológico resultado de un mecanismo arterio-venoso de cierta complejidad (fenómeno veno-oclusivo).


Imagen de la vasculatura del pene
Anatomía vascular peneana

La puesta en marcha de ésta coincide con el momento en que el varón experimenta una excitación sexual, ya sea de tipo mental o físico, generándose un mensaje transportado por los nervios y existiendo una serie de sustancias químicas (neurotransmisores) que son las que trasmiten la orden.
El Sistema Nervioso Central (SNC) es quien coordina y manda las instrucciones a favor o en contra de la entrada o salida sanguínea en los cuerpos cavernosos peneanos.

Esquema del mecanismo neurológico de la erección
Neurofisiología de la erección
Ante el estímulo sexual, los neurotransmisores abren los vasos sanguíneos y producen un aumento de la entrada de sangre, se llenan los cuerpos cavernosos (con una estructura espongiforme) y se cierra la salida del flujo sanguíneo, lo que hace que el pene se ponga rígido.

Pene flácido
Sinusoide cavernoso durante la fase de flaccidez



Pene erecto
Sinusoide cavernoso durante la fase de erección






















¿ES FRECUENTE LA DISFUNCIÓN ERÉCTIL?

Debemos, como referencia más cercana geográficamente, remitirnos al Estudio español EDEM 1998-1999 (Estudio Epidemiológico de Disfunción Eréctil Masculina), que llega a la conclusión de que el 12,1% de los varones españoles padece algún grado de disfunción eréctil (sobre 2 millones de ellos), haciendo hincapié, además, en que sólo el 16,5% consulta a su médico.
De aquel 12,1%, la distribución por severidad sintomática de la población afecta fue de 5,2% para procesos leves, 5% moderada y 1,9% severa.


Gráfica resumen del estudio EDEM


La máxima incidencia de la patología (32,3%) se dió en edades entre 60-70 años, y la mínima (3,9%) en menores de 39 años. De ésta forma el estudio desmitificaba la creencia de que la disfunción eréctil es infrecuente y propia de ancianos, como las cifras arrojan, y se ha instaurado como un problema de salud con creciente demanda de atención primaria y subsiguientemente, especializada.


(Próximo capítulo: "¿Por qué me pasa esto?")

4 comentarios:

  1. interesantisimo!! buena interpretación de las encuestas ;)

    Kintero

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  2. Enhorabuena por este blog que de los más completos, y felicitarte en concreto por este apartado que es de lo más interesante.

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  3. Muy buen blog. Enhorabuena. Tengo una consulta: quisiera saber si son utiles los alargadores de pene para la enfermedad de Le Peyronie

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  4. Bien, respondámos. La Enfermedad de La Peyronie en un proceso adquirido, la mayoría de las veces de causa incierta, que cursa con dolor eréctil, palpación de placa fibrosa en pene, incurvación progresiva del mismo y en casos avanzados problemas coitales a consecuencia de dicha incurvación.
    Existen un amplio espectro de tratamientos orales e inyectables intraplaca, ninguno satisfactorio por completo ni con nivel de evidencia A en la moderna Medicina basada en la Evidencia, para frenar eficazmente y menos para revertir el proceso, pero es que el uso de los alargadores de pene para el acortamiento que, aprovechémos para decirlo de paso, TAMBIÉN genera la enfermedad sobre la longitud del pene, NO tiene cabida en ninguna variedad terapeútica que elijamos.
    En la actualidad, sólo se recomienda su uso, y no siempre, una vez estabilizada la enfermedad, y quedando una incurvación residual peneana que dificulte el coito de forma importante, tras la cirugía correctora de dicha incurvación (corporoplastia según técnica de Nesbit o más modernamente modificaciones de la misma con menor morbilidad, como las corporoplicaturas sin excision de túnica albugínea). Dicha recomendación se aplicaría a partir de la 2ª semana postoperatoria y tendría como teórico aliciente el minimizar el acortamiento que ambas, enfermedad y corrección quirúrgica, causan sobre el pene... pero recordemos que , aparte de su uso engorroso (colocación al menos durante las horas de sueño), el pene es un órgano elástico, y como tal, tras el abandono del uso del alargador la teórica mejoría en la longitud peneana volvería atrás hacia su posición donde quedó una vez enderezado quirúrgicamente el pene.
    En nuestro centro no recomendamos, en cualquier caso, el uso de alargadores para ésta patología. Gracias por su consulta y la interacción en el blog, y quedo a su disposición para más consultas. ¡Saludos! :).

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